lunes, marzo 20

Pink trees

Hoy pude escuchar, por accidente, a una señora llorando porque su pareja de hace 23 años la había dejado por una mujer mayor que ella. Mi mamá trataba de consolarla.
Siempre hay algo de dolor en una ruptura, y aún más cuando hay alguien que "deja" al otro alguien. Es inevitable ese golpe al amor propio y esa sensación de tiempo perdido. Pero, como leí en alguna frase por ahí: no hay nada romántico en tener que convencer permanentemente a alguien de que se quede contigo, o en convencerte a tí mismo de que esa persona es para tí. No soy la persona más adecuada para hablar de este tema, pero creo y siento, que cuando esa persona es para tí, no tienes que forzar nada, no tienes que convencer a nadie, ni retener, ni cuidar. Esa persona te amará y se quedará aunque tengas 40 años y estés divorciada. Como en La mujer que el rey amó, sobre Wallis Simpson y Edward VIII, otro de los libros que compré en el bazaar, y que comenzaré en lugar de el de Agustín. 
Este tipo de puntos de quiebre son violentos, decepcionantes, pero abren un mar de posibilidades. Nunca había tenido el cabello tan largo y las esperanzas tan altas. Nunca los árboles se habían visto tan rosas.

domingo, marzo 19

Almost

Este ha sido un semi-productivo fin de semana. Compré mis guantes de box, mis vendas. Todo profesional.
Descubrí que la dona de chocolate de Starbucks no es tan mala y que Guadalajara tiene árboles preciosos.
Outback tiene una sala-guardería con cámara que te permite estar viendo y escuchando a tu retoño mientras comes. Poderoso. Aunque sus Baby back ribs no son tan buenas como en Chilli's. El elote amarillo sí estuvo supremo.
En Las Alitas no hay sala de esas, pero el personal es muy curioso. Tienen esto de decir "con mucho gusto" cada vez que dices "gracias". Y cuando te despides te enganchan con un "nos vemos mañana".
No he podido conectarme con la obra vintage de Agustín Yañez que trato de leer y mientras tanto hago que Robin brinque en el juego de Batman Lego en el DS de caballerito. Cuando menos pienso ya está luchando contra Hiedra venenosa. Creo que le gusta el karate.

martes, marzo 14

Happy with me

Mientras preparo mi licuado nocturno de berries y plátano, resuena en mi cabeza la Bohemian Raphsody de Molotov. Una de las razones por las que me gusta tanto ese grupo. ¿Cómo alguien puede hacer un cover de Queen y hacer que funcione? Son groseros y todo pero tienen ritmo y me hacen reír. Riman y son creativos. Como Calle 13. Creo que nunca podré explicar bien mi gusto por esa música tan corriente.
El fin de semana fué bien, acomodé mi recámara y le dí ese toque minimalista, colonial, vintage, moderno, all white toques de color que tanto me gusta. Y me encantó American Hustle. Duke Ellington... uf. Espero algún día saber más de jazz. Y que mi caballerito recuerde Jeep Blues cuando tenga mi edad.
Estoy contenta, aunque en mi vida profesional podrían ocurrir cambios importantes. Por alguna razón, en cuanto a la docencia, no puedo inscribirme en un pre-registro de un examen que debo hacer ya. Y en cuanto a la industria, surgió algo. Hay pros y contras, pero confío en que prevalecerá lo más adecuado. Como siempre en todo.

martes, marzo 7

No knights, no knights

Todo el día estuve pensando en lo que escribiría aquí. Desde que el entrenador número dos de box del día de ayer era como un ratón nazi, hasta que dejaré ir a Frida.
Me sentí en The Biggest Loser on steroids, mientras brincaba como loca y golpeaba peor. Y trataba de cuidar mi postura de guardia, mis jabs y mis rectos. Sudé y casi me caigo en la llanta.
Cerré Tinder, ahora sí sentí que me iba a pegar una ETS por hacer scrolling. Creí que lo peor eran las sonrisas falsas en la torre Eiffel pero no, oh no.
Trato de entender por qué a veces siento tantas ganas de salir con alguien y conversar por horas. Y otras tantas no entiendo como las personas pueden vivir casadas por décadas, y como pueden decir que aman a alguien y hablar pestes de ellos a la primera oportunidad. Como pueden querer pasar su vida con alguien que no los enloquece de amor ni tantito. Con alguien que no los ciega de mente y de alma y que les impida ver a alguien más, creer que existe alguien más. Empiezo a creer que ya la dinámica de romance no es como antes. Ya los hombres no persiguen, se han acostumbrado a que los persigan. Ya no insisten, no mueren de amor. O por lo menos, no me doy cuenta, no me pasa a mí.
Descubrí a John Singer, y me cautivó tanto que puedo decir que le diré adiós a Frida Kahlo. Su historia me dió mucho, sus pinturas, sus películas y todo lo que mis seres queridos la relacionaban conmigo. Su inspiración me llevó hasta donde estoy y me salvó muchas veces, pero ya no soy esa persona. Necesito nutrirme de esta nueva energía que me invade. Madame X.

lunes, marzo 6

Estuve

Ayer me dormí echa un guiñapo de cruda temprana y crudal moral.
Pesadez de domingo y lunes de madrugar,
un volcán constipado de vacíos de manos que no se entrelazan y no juran amor.
Ni eterno ni fugaz, ni vítreo ni pardo.
Un enredo de cabello sin que el teléfono diga: "te espero".
Y herida por eso, herida por dentro,
Con el hueso expuesto en fractura,
Y con vinagre,
Curtiendo la sangre,
Que a veces cuaja, cuando no se derrama.

La noche pasada me sentí quebrada,
Aunque sudaba por pegarme con engrudo,
Con cinta de papel.
He luchado,
Y a veces la cama vacía es el premio dorado,
Pero la copa seduce,
Y te encuentras en el laberinto de zacate,
De puas,
De fierro y de aluminio,
En el "no encuentro lo mío",
No finjo,
No encierro.

domingo, marzo 5

All clear

He sobrevivido a dos días en Tinder. Después De que mi hermana no precisamente puritana me juzgara como en la Santa Inquisición por atreverme a bajar esa app, debo decir que me he divertido y aburrido por igual. Es increíble la cantidad de masculinos twenty-something que tienen una foto en la cabina roja de teléfono en Londres con el fondo del Big Bang. O en el Coliseo romano, o en Chichén Itzá (me incluyo pero no la he puesto ahí). Y que tienen como primera foto una de la parte baja de su abdomen, haciendo una seña obscena, un gesto sugestivo que muestra la lengua, en el autódromo, o con una sonrisa más falsa que las réplicas de lentes para el sol que les quedan grandes.
Ya es domingo y tal vez salga hoy. O tal vez me recueste a pintarme las uñas.

viernes, marzo 3

Empty bitter blank

Entre desenrredar mi cabello, tratar de comer balanceado y hacer tareas con mi caballerito, se me han pasado los días. Aunado a mis benditas clases de box, y a de vez en cuando quebrarme la cabeza pasando de nivel en el juego de DS de Batman Lego, porque Diego se atora y grita cuando no puede brincar o subir al techo.
El portugués lo he tenido abandonado, el emprendurismo también. Y ha sido sacar adelante las clases y tratar de que quepan en Drive los últimos 5-6 años de mi vida (ahora, editada). Para poder liberar espacio en mi bendito iPad y en mi celular para hacer algo que casi juré que nunca haría: bajar Tinder. No puedo creer lo feliz y cómoda que me siento a veces riendo y conversando con mis alumnos. Y no puedo evitar sentirme ridicula, needy y un poco Bridget Jones. Porque quisiera salir con ellos. Y me lo proponen y obvio digo que no, aunque me muera de ganas. Y aunque me muera de ganas de salir con alguien y alcoholizarme hasta que no sepa como llegué a mi casa...no lo haré.
Tal vez consiga a alguien con quien salir, tal vez no. Pero oh boy, lo intentaré. Possibilities, possibilities.