viernes, noviembre 7

Por Mary Roach

Entre las revistas viejas encontré un número de Reader's Digest (Selecciones) y simpaticé con este artículo:

Estoy convencida de que las personas que instalan los espejos y las lámparas en los vestidores de las tiendas departamentales estan coludidos con los fabricantes de cosméticos. Allí, lo único que se oye son los gemidos horrorizados de las mujeres al ver su reflejo bajo las luces. El otro día que salí de compras con mi amiga Wendy me di cuenta de que las bolsas que tengo bajo los ojos habían dejado de ser un rastro anatómico y parecían ya autenticas piezas de equipaje.
-Sólo me faltan las asas- musité.
Wendy, que estaba en el vestidor del lado probándose una chaqueta, se quejó de que la piel se le veía verde. Le aseguré que era el reflejo del color de la prenda, y ella replicó:
-Pero la chaqueta es café.
Nos fuimos directo al departamento de cosméticos, donde una experta en maquillaje determinó que requeríamos una renovación total, empezando desde la base. Le dije que no me gusta la base porque se me incrusta en las arrugas y hace que se vean más profundas, si es posible imaginar arrugas más profundas que las mías. Ella no podía, porque tenía 19 años y las únicas arrugas en su haber eran las que se le formaban en la nariz al verse obligada a contemplar los horrores de una piel madura.
-Eso es porque no usa sellador -me explicó Elaine (así se llamaba). Y entonces me habló de un producto para ese fin: el Sellador Facial-. Usted no pintaría un cuarto sin aplicar primero el sellador, ¿o sí?
-Claro que no -respondí, aprovechando que mi marido no estaba allí para ponerme en evidencia.
Hace poco pintamos el estudio de la casa y yo quería aplicar una sola mano. ¿Para qué pasarse dos días extras pintando cuando se puede disimular con un foco que ilumine menos?
Siguiendo con el tema de las reparaciones caseras, el susodicho sellador se aplicaba con brochas. La vendedora, que ya había comenzado a aplicármelo, me sugirió que comprara el juego de cuatro brochas para maquillaje, que venía en un estuche de piel de imitación color rosa.
-Es una inversión -dijo.
¿Se refería a que, con el tiempo, las brochas se harían más valiosas y algún día podría jubilarme con el dinero que ganara vendiéndolas? No. Se refería a que eran carísimas. Tan sólo la brocha para base costaba 42 dólares.
-¿Pues de qué está hecha, de pelos de visón? -le pregunté, tratando de hacerme la chistosa, pero el chiste más bien era que la brocha estaba hecha de pelos de ardilla siberiana azul.
-Jamás he visto una ardilla azul -comentó Wendy.
-Ahora ya sabes por qué -le dije, imaginándome a los empleados de la compañía de cosméticos cazando ardillas en los bosques boreales.
-Quizá sólo les recortan un poco la cola y las dejan libres -añadió Wendy, que es muy compasiva.
Elaine me aseguró que, si cuidaba bien las cerdas, las brochas durarían entre 10 y 15 años, aunque tendría que comprar el Baño para Brochas y el Limpiador de Brochas de la marca.
-Va a querer cuidarlas como a su propio cabello -me dijo.
Luego empezó a aplicarme un iluminador de piel de 35 dólares que, según ella, "reduce al mínimo las líneas delgadas". Por ejemplo, la delgada línea entre una piel luminosa y un asalto mano armada.
-Se le ve muy bonito -señaló.
Nótese el matiz de la frase: el maquillaje es lo que se ve bonito, no yo.
Wendy me hizo ver que mi actitud era negativa; dijo que me veía fabulosa y me pasó un espejo. Tuve que admitir que me veía, si no fabulosa, si un poco menos deslavada.
Pensé en comprarlo todo: base, maquillaje, limpiador de maquillaje, secador, iluminador, crema limpiadora, crema hidratante, brochas, limpiador de brochas, baño para brochas, masajista para brochas y colegio privado para brochas... Pero en vez de hacerlo, me fuí a la ferretería y compré varios focos de 25 vatios.

miércoles, octubre 29

Cavilaciones de una mujer alterada


La vanidad sirve de algo. Últimamente he puesto más esmero en mi arreglo personal (hasta me pongo rubor) porque me da la gana (hormonas seguramente) y antier, andando a la carrera, vi que me faltaba algo. Si, no me habia puesto rímel. Entonces, estando yo apunto de irme a la escuela, regresé a la parafernalia que llamo mi habitación, a la bolsa que había usado el sábado pasado, por el famoso artículo de "belleza" y sorpresa, ahi estaba estaba también mi cartera. Así que si mi percepción hubiera sido errónea y si me hubiera gustado mi imagen sin rímel, hubiera olvidado mi cartera en casa. Pero en fin, el hubiera no existe.
Se me ocurrió.

It's not an easy job

También hay mujeres musulmanas luchando por sus derechos. Por que el problema no es la religión, el problema es que por siglos ha sido usada por los estratos mas poderosos de la sociedad para manipular y como medio para conseguir dinero y poder. ¿Y quienes creen que son las que han sido manipuladas?

RAFIAH AL-TALEI, journalist, Oman
Oman is relatively liberal, women are free to choose what to wear, and can choose their jobs and education. And the law does not require us to wear any particular form of clothing. But there are strong social and cultural factors - coming from the fact that we are in Arabia - that limit women.

As a journalist, it has not been hard for me to work among men, but it has been hard for some of my colleagues whose families told them this was not "appropriate" work for them.

The biggest difficulties are the social and cultural factors, and some aspects of law. For example, women who marry a foreigner cannot pass on their nationality to their children, whereas men in that situation can.

NORANI OTHMAN, Scholar-activist, Malaysia

Feminists in general have to face up to political and cultural obstacles, to achieve our objectives of women's rights. Even Western feminists have had a similar history - having to engage with certain religious beliefs not conducive to gender equality.

Perhaps the only distinctive difference peculiar to Muslim feminists is that we are caught in the cross-currents of modernisation and a changing society, due to a modern economy on the one hand and the global resurgence of political Islam on the other.

Political Islam wants to impose a world view about the gender order that is not consistent with the realities and the lived experiences of Muslim men and women in contemporary society.


SITI MUSDAH MULIA, Academic, Indonesia

In my experience, I find that it is very difficult to make Indonesian Muslim women aware that politics is their right.

In Indonesian society, politics is always conceived as cruel and dirty, so not many women want to get involved, they think it is just for men.

We try to make women understand that politics is one of our duties and rights and they can become involved without losing their femininity.

Personally, I'm non-partisan, I'm not linked to one political party because, in Indonesia, the political parties often discriminate against women.

I struggle from outside the political sphere to make it women-friendly, to reform political parties and the political system.

In Indonesia, some groups support us, but some radical groups oppose what we are trying to achieve. They accuse me, accuse feminist Muslims, of being infidels, of wanting to damage Islamic affairs.

According to their Islamic understanding, women should be confined to the home, and the domestic sphere alone.

AMINA WADUD, Academic, United States

We have a lot of information about men's interpretations of Islam, and of what it means to be a woman in Islam. We don't have equal amounts of information about what women say it means to be a good woman in Islam.

Now it's time for men to be active listeners, and after listening, to be active participants in bringing about reform.

There is a tendency to say that it is Islam that prohibits women from driving a car, for example, when women drive cars all over the world except in one country. So then you know it is not Islam. Islam has much more flexibility, but patriarchy tends to have the same objective, and that is to limit our ability to understand ourselves as Muslims.

I have always defined myself as pro-faith and pro-feminism.

I do not wish to sacrifice my faith for anybody's conception of feminism, nor do I sacrifice the struggle and actions for full equality of women, Muslim and non-Muslim women, for any religion. Islamic feminism is not an either/or, you can be Muslim and feminist and strive for women's rights and not call yourself a feminist.

FATIMA KHAFAJI, Consultant, Egypt

They have their own idea of women's rights in Islam - that is, patriarchal, still limiting opportunities for women. But women have been receiving this concept for ages, through the radio, TV, mosques, so the challenge is how to give them another view, of enlightened Islam, that talks about changing gender roles. It's not an easy job.

With family law, we're aiming to change the philosophy of the law itself. Traditional family law puts women down. I can see this whole notion of "women do not have control over their bodies" in so many laws, in the penal code and family law. For example, sexual harassment is happening because men think the control of women's bodies is a matter for them. Even the decision whether to have children is the decision of men. This whole notion has to be changed in a dramatic way if we are really going to talk about women's rights in Egypt.